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Guía de Ica

Comer en la calle en Ica sin enfermarte

Cómo comer en la calle en Ica sin enfermarte: qué platos y dulces probar, agua, hielo, fruta pelada y por qué no arriesgar la noche antes de las dunas.

Publicado el 7 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

El oasis de Huacachina entre dunas, con la ciudad de Ica al fondo

Sí, se puede comer en la calle en Ica sin enfermarte, y te recomendamos hacerlo. La clave está en elegir bien, no en evitarlo todo. Comida cocinada en el momento y servida bien caliente, puestos con cola de gente local y bebidas en botella cerrada; cuidado con el hielo, la fruta ya cortada y lo crudo. Y un consejo nuestro: si al día siguiente tienes dunas, ese no es el día para experimentar con el puesto más dudoso del mercado.

Lo decimos porque lo vemos. Cada tanto llega alguien al briefing con mala cara, y cuando le preguntamos, la historia empieza con "anoche probé una cosa en la calle...".

Qué comer en la calle y en el mercado de Ica

La cocina de Ica es de guisos contundentes y dulces, y buena parte se come mejor en el mercado o en la calle que en un restaurante de turistas. Esto es lo que nosotros no dejaríamos de probar:

Carapulcra con sopa seca. Es el plato de la región por excelencia. La carapulcra es un guiso de papa con ají panca y cerdo; la sopa seca, a pesar del nombre, es un plato de fideos con achiote y albahaca que se sirve al lado. En la provincia de Chincha es plato central de las reuniones grandes, y allí la carapulcra se sirve sola o con sopa seca al lado (Wikipedia).

Chupe de pallares verdes. Un caldo cremoso con pallares, leche y queso. Ica es tierra de pallares, y se nota.

Tejas y chocotejas. El dulce de Ica. La teja clásica es una fruta seca o una pecana rellena de manjar blanco y cubierta de fondant; la chocoteja cambia el fondant por chocolate. Según Wikipedia, fuera de Ica es casi imposible encontrar tejas, así que este es el sitio para comprarlas.

Chapanas y frejol colado. Dos postres de la zona que pocos turistas conocen. La chapana se hace con yuca y chancaca envuelta en panca de maíz; el frejol colado es frejol negro con chancaca, leche y clavo, tan dulce que no adivinas qué es.

Y la fruta. Ica es un valle agrícola metido en medio del desierto, y la uva de la zona, cuando es temporada, no se parece a la del supermercado.

Un consejo que no viene en las guías: las tejas aguantan el viaje. Cómpralas el último día y llévatelas a Lima o a casa. El manjar blanco al sol de las dunas, en cambio, termina en el bolsillo.

Cómo comer en la calle en Ica sin enfermarte

Con criterio se come bien. Para ser honestos: los CDC de Estados Unidos, en su guía de comida y agua segura para viajeros, aconsejan directamente evitar los puestos callejeros, y si aun así comes en la calle, elegir lo bien cocinado y servido muy caliente. Nosotros comemos en la calle desde siempre; de esa guía sacamos las reglas de abajo sobre temperatura, agua, hielo y fruta, y el resto es lo que vemos que funciona en la práctica:

Caliente y recién hecho. La comida que sale de la olla o la plancha delante de ti es mucho más segura que la que lleva rato expuesta. Los CDC lo dicen claro: lo caliente se sirve caliente, lo frío se sirve frío. Un guiso tibio en una fuente al aire es lo que menos nos gusta.

Puestos con rotación. Busca el puesto con cola de trabajadores a la hora de almuerzo, no el que está vacío con una bandeja llena. Donde la comida se vende rápido, no se queda esperando. Si los mototaxistas comen ahí, es buena señal.

Agua, en botella sellada que abras tú. Los CDC advierten que algunos vendedores rellenan botellas con agua sin tratar. Del caño no bebas, ni en el hotel. Y aquí viene el error más común de todos: pides una bebida en botella, todo perfecto, y te la sirven en un vaso lleno de hielo de origen desconocido. Los CDC recomiendan evitar el hielo donde el agua limpia no está garantizada, así que pídela sin hielo o tómala de la botella.

Con la fruta, la regla fácil es que la peles tú. Plátano, mandarina o una palta entera, bien. La fruta ya cortada del carrito, los jugos hechos con agua y las ensaladas crudas es donde más riesgo hay, porque se contaminan al prepararlas.

Lávate las manos antes de comer o lleva alcohol en gel. Después de una mañana tocando monedas, la baranda del mototaxi y arena, tus manos traen de todo.

Lo crudo, con cabeza. El ceviche y los mariscos crudos son tentadores, pero si tienes el estómago sensible o estás recién llegado, nuestra opinión es dejarlo para un sitio con mucho movimiento y no para el carrito de la esquina. Que conste que los CDC aconsejan a los viajeros evitar el marisco crudo, ceviche incluido, porque el limón no lo vuelve seguro.

Por qué no te la juegas el día antes de las dunas

Aquí viene la parte que nos toca. Un estómago revuelto es molesto en cualquier viaje. En las dunas pesa más.

En el UTV vas atado con un arnés de 4 puntos, con casco, subiendo y bajando dunas. En el zorbing das vueltas dentro de una bola. Ninguna de las dos es buena idea con el estómago mal, y no por comodidad: un conductor con náuseas, deshidratado o con retortijones no tiene la atención entera en la ruta ni en el guía que va delante. Y en la arena, la atención es seguridad.

Nos ha pasado más de una vez: el amigo que dice "estoy bien" en la base, se pone pálido en la segunda duna y hay que parar la caravana. Paramos, claro, y el vehículo guía lleva agua y botiquín. Pero esa persona se pierde lo que vino a hacer, y el resto del grupo se queda esperando en la arena.

Nuestro consejo es aburrido, y funciona. La noche antes de las dunas, come algo que ya conoces, o algo cocinado y caliente en un sitio con movimiento. La aventura gastronómica, para después del tour: el mercado sigue ahí mañana. Con el alcohol, poco la noche antes y nada antes de subir.

Si te sientes mal el día del tour, dínoslo antes de arrancar y vemos juntos qué hacer; ir de acompañante en vez de conducir es una opción. Callárselo para no fallarle al grupo es justo lo que no queremos.

Los CDC, en su página sobre la diarrea del viajero, recuerdan que América del Sur está entre las zonas de mayor riesgo y que lo primero si te toca es beber mucho líquido. En el desierto, eso vale doble.

Más sobre qué comer justo antes de salir en nuestra guía de qué comer antes de un tour en las dunas, y si además te mareas con facilidad, lee la de mareo en el tour de dunas.

Cómo encajarlo en tu viaje

Lo que mejor funciona en Ica es dejar las dunas para el primer día completo que estés en la zona, con el estómago tranquilo, y la ruta de mercado y comida callejera para después. Una tarde en el tour en UTV termina con hambre de verdad, y esa noche es la ideal para probar carapulcra o pasar por una tienda de tejas.

Las comidas no están incluidas en el tour, así que es tiempo libre tuyo. Si tienes dudas sobre el día, escríbenos por WhatsApp al +51 967 564 701 con la fecha, cuántos son, dónde se alojan y si alguien tiene el estómago delicado o se marea. Te ayudamos a ordenar el día para que las dunas te encuentren en forma. Lo demás de nuestro protocolo lo tienes en seguridad.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro comer comida callejera en Ica? En general sí, si eliges bien: comida cocinada en el momento y bien caliente, puestos con mucha rotación y nada de hielo ni fruta ya cortada. El riesgo está en lo crudo y en lo que lleva rato expuesto. La postura oficial de los CDC es más prudente que la nuestra; cuanto más delicado tengas el estómago, más te conviene seguirla.

¿Se puede tomar agua del caño en Ica? No te lo recomendamos. Usa agua en botella sellada que abras tú, también para lavarte los dientes si tienes el estómago sensible.

¿Qué dulce típico comprar en Ica? Tejas y chocotejas: pecanas o fruta seca rellenas de manjar blanco, cubiertas de fondant o de chocolate. Aguantan bien el viaje, así que puedes comprarlas el último día.

¿Listo para la aventura?

Las dunas te están esperando

No viniste hasta Huacachina sólo para mirar el desierto. Sal ahí afuera y vívelo.