Guía de Ica
Ica más allá de las dunas: pisco, bodegas y desierto
La mayoría llega a Ica por Huacachina y se va sin ver el resto. Estas son las cosas que valen la pena a menos de dos horas del oasis.
Publicado el 12 de junio de 2026 · 3 min de lectura

Ica se ve normalmente como escala: una noche, unas dunas, y a Nasca o a Paracas. Es una lástima, porque la región tiene bastante más que ofrecer y casi todo queda cerca.
Pisco: estás en el origen
La región de Ica es la casa del pisco peruano, y visitar una bodega es la actividad más fácil de sumar a tu día. Hay desde bodegas históricas grandes hasta productores familiares pequeños donde te atiende el dueño.
En una visita típica ves las tinajas, la destilación y terminas con una cata. Si nunca probaste pisco, pide que te expliquen la diferencia entre un quebranta, un italia y un acholado: son mundos distintos.
Un dato práctico: si vas a catar, ve por la mañana o después de las dunas, nunca antes.
La ciudad de Ica
El centro de Ica no es turístico y por eso vale la pena. La Plaza de Armas, el mercado y los restaurantes de menú son la parte más real del viaje.
El Museo Regional de Ica es pequeño pero sorprendentemente bueno: tiene piezas de las culturas Paracas y Nasca, incluidos textiles y cráneos con trepanación. Media hora bien invertida.
Y ya que estás: tejas y chocotejas son el dulce típico de la ciudad. Se venden en todos lados.
Las Líneas de Nasca
A unas dos horas y media al sur. La forma de verlas es en avioneta desde el aeródromo de Nasca; hay también un mirador junto a la carretera desde donde se ven algunas figuras, mucho más modesto pero gratis.
Aviso honesto: el vuelo es corto y con curvas cerradas para que todos vean desde ambos lados. Si te mareas, come poco antes.
Paracas y las Islas Ballestas
Hacia el norte, poco más de una hora. La reserva de Paracas es desierto encontrándose con el Pacífico, con acantilados y playas de arena roja. Las Islas Ballestas se visitan en bote temprano por la mañana y están llenas de lobos marinos, pingüinos de Humboldt y aves.
Es el complemento perfecto a Ica: el mismo desierto, pero contra el mar.
Un itinerario de dos días que funciona
Día 1
- Llegada a Huacachina y vuelta al oasis.
- Almuerzo tranquilo.
- Media tarde: salida en UTV o tubular por las dunas, terminando con el atardecer.
- Noche en el oasis.
Día 2
- Mañana temprano: subida a la duna grande o sandboard con la arena todavía fresca.
- Media mañana: bodega de pisco.
- Almuerzo en Ica ciudad y Museo Regional.
- Tarde: salida hacia Paracas o Nasca, según hacia dónde sigas.
Cuándo venir
Ica es desierto y se puede visitar todo el año. Los meses de diciembre a marzo son los más calurosos y con cielo más despejado; de junio a agosto las noches son frías y el cielo de la costa suele estar gris hasta media mañana, aunque en el desierto el sol suele aparecer igual.
Las dunas están ahí siempre. Lo que cambia es el viento, y eso se decide el mismo día.
Cómo moverse
Dentro de Huacachina, a pie. Entre Huacachina e Ica, taxi o mototaxi, diez minutos. Para bodegas y alrededores, taxi por horas o tour organizado. Para Nasca y Paracas, bus.
Si tienes poco tiempo y quieres combinar dunas con alguna de estas visitas, escríbenos y te ayudamos a ordenar el día aunque la otra actividad no sea con nosotros.



